Hace mucho tiempo que uso y ejecuto la regla de Pareto, y cada año la encuentro más útil.

La formuló Vilfredo Pareto hace más de un siglo, y aun así hoy sigue vigente como pocas ideas. No como teoría compleja, sino como una forma muy práctica de mirar la realidad.

Como buen cierre de año estoy haciendo números de todo tipo. Productos, ventas, márgenes, gastos, clientes. Y en cada análisis me aparece la misma verdad, repetida una y otra vez: muy pocas cosas explican casi todo.

Ese es el corazón del principio de Pareto. El famoso 80/20: una minoría de causas genera la mayoría de las consecuencias.

Esto se ve en todo. El 20% de los clientes explica la mayor parte de las ganancias. El 20% de los productos sostiene el grueso de las ventas. El 20% de los problemas te consume el 80% de la energía. Y podría seguir.

Un ejemplo concreto, simple, para aplicarlo de verdad:

Lista todos tus productos y ordénalos por margen de contribución, de mayor a menor. Supongamos que tienes 100 productos. Toma los primeros 20 (el 20%) y suma el margen que generan en total. Luego compáralo con el margen total de los 100.

Ejemplo con números: si el margen total anual (los 100 productos) es $100 millones y esos 20 productos generan $78 millones, significa que ese 20% explica el 78% del margen.

No tiene que ser exactamente 80/20. A veces es 70/30, a veces 90/10. Lo importante es que el ejercicio te obliga a ver con claridad qué sostiene el negocio… y qué está ocupando stock, gestión, foco y cabeza para aportar muy poco.

¿Y por qué esto importa?

Porque no se trata de "dejar de hacer todo lo demás". No funciona así. No es magia. Pero sí es clave tener claridad brutal sobre de dónde vienen realmente tus ventas, tus márgenes, tus gastos y tus dolores.

Hoy, cerrando el año, pongo todo en perspectiva. Todo está en juego. Cualquier producto se puede descontinuar si no rinde. Lo que funciona se potencia. Lo que no funciona se corrige o se elimina.

Este es el momento de aplicar visión. De levantar la cabeza, ver el bosque y trazar los lineamientos de lo que va a ser 2026.

Por eso recomiendo encarecidamente estudiar y aplicar a Pareto. No como fórmula, sino como lente.

Está en todas partes. Y una vez que la ves, no la dejas de ver.