El fin de semana pasado, con IMPERIO 3D, organizamos la segunda edición de la 3D Printer Party Latam.

Juntamos gente de toda Latinoamérica en un mismo lugar, en vivo, conversando, mostrando lo que hacen, intercambiando ideas… y tazos. Fue realmente increíble.

He ido a más de cien ferias de negocios en mi vida. Alimentos, tecnología, maquinaria, en Chile y afuera. Ninguna se parece a esta.

Un evento armado al revés

En una feria de negocios el protagonista es la empresa. Los stands grandes adelante, los chicos al fondo, y el visitante recorriendo pasillos para que le vendan algo.

La 3D Printer Party está armada al revés. En el medio del recinto está el maker, con su mesa, sus piezas y sus máquinas. Alrededor están las empresas y los colaboradores.

Ese cambio es clave. Ahí se dan charlas, talleres, competencias, conocimiento… siempre en función de lo mismo: que la comunidad y la tecnología avancen. La venta ocurre igual, pero ocurre después, y como consecuencia.

De dónde salió esto

Cuando vimos el formato en España, de la mano de Jose Angel Castaño, de 3DLAC, quedamos realmente sorprendidos y con ganas de replicarlo acá.

No sabíamos si iba a ser bien recibido. Chile es un mercado chico y la impresión 3D todavía era cosa de unos pocos.

José confió en nosotros. El resto es historia.

La segunda

Este fin de semana hicimos la segunda versión. 1.800 personas juntas en el Omnium, entradas agotadas los dos días, y todavía con muchas cosas por mejorar.

Dos, sobre todo. Estimamos la demanda con la vara del año pasado y nos quedamos cortos, así que hubo gente que quedó fuera por aforo. Y el recinto declaraba ascensor para personas de movilidad reducida, pero el ascensor no bajaba hasta el piso inferior, así que algunos asistentes en silla de ruedas no pudieron acceder a todo el evento. Eso me quedó dando vueltas varios días. La responsabilidad de verificarlo era nuestra. Mejoraremos.

El mejor acierto de esta edición

Esta versión no habría sido posible sin la comunidad.

Y creo que ese fue nuestro mayor acierto para esta segunda parte… incluirla activamente. Partes completas de la organización quedaron a cargo de otros, no solo de nosotros. Gente que no trabaja en Imperio 3D tomó pedazos del evento y los hizo suyos.

Un evento que organiza una empresa sola tiene el tamaño de esa empresa. Uno que organiza una comunidad tiene el tamaño de la comunidad. La diferencia se nota apenas cruzas la puerta.

Agradezco a todos los que participaron de alguna manera.

Extraordinario trabajo de Juan González Vázquez y el equipo de Winkle, que vinieron desde España para sacar el evento adelante. Y de Juan Pedro Verdier, que colaboró de gran manera con la animación.

Y gracias a PC Factory, que participó como auspiciador en esta edición. Hicieron concursos y se involucraron de verdad, no solo pusieron el logo.

Lo que realmente hace que esto funcione

La impresión 3D tiene un gran presente y un potencial enorme. Pero después de dos ediciones tengo claro que lo más atractivo de este mundo está en los usuarios.

Gente curiosa, inteligente, colaboradora y tremendamente creativa. Gente que resuelve problemas por gusto, que comparte sus archivos, que le enseña a otro sin cobrarle y que llega un domingo a las 9 AM a montar una mesa por el puro placer de mostrar lo que hizo.

Esa es la tecnología que de verdad importa acá.

Si seguimos o no

Voy a ser honesto, porque estos eventos se cuentan siempre con las fotos del recinto lleno y nunca con lo otro.

Hasta hace unos días no estábamos seguros de continuar. Gastamos más o menos el triple de lo que recaudamos entre entradas, expositores y auspicios. A nivel financiero claramente no es una gran decisión.

Pero al ver a toda esa gente feliz adentro del evento, con Cristóbal Reyes Spondelli, entendimos que ya tenemos una responsabilidad con la comunidad. Quedamos en esta posición y hay que hacer lo posible por seguir adelante.

¡Aguante los makers!